lunes, 9 de junio de 2008

viernes, 6 de junio de 2008

Euribor : pulverizando records


En su valor diario, el Euribor se ha puesto hoy al 5,418% y ha pulverizado su valor histórico más alto, que fue del 5,341 el 28/08/2000. Y con respecto al valor de ayer, el salto es impresionante.

Para los hipotecados españoles, endeudados a tasa variable referenciada a este valor, esta es una muy mala noticia.

Lo que asusta es la velocidad que está tomando todo, parece ser que cuando la estantería se cae, no hay quien la pare.

Ya estamos más cerca de que el chiste de Forges deje de tener vigencia (y gracia)

miércoles, 4 de junio de 2008

Lisbon, Lisboa

Ilustremos el post con imágenes del último viajecito a Portugal, a Lisboa para ser más exactos.




martes, 3 de junio de 2008

La crisis ya llegó: ¿qué hacer?

Respecto a lo que se debe hacer ante la llegada de la crisis... pues lo primero, en mi opinión, es reconocer dos cosas:

1) no hay forma de salir de esta situación ilesos. la fiesta hay que pagarla y

2) muchas veces es mejor estarse quietecito, porque la puedes liar todavía más jugando a gran diseñador de la economía; hay que centrarse en directrices generales, no en pongo aquí un poquito, y quito de allá otro poquito, esto no funciona; y las tiritas, pues eso, son tiritas.

Punto 1: asumir que la fiesta que hemos tenido no es gratis, hay que pagarla

Creo que todavía no está asumido que hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades y que la consecuencias no se arreglan en un plis plas, ni con superávit, ni con ideas felices, ni con una varita mágica. Hay muchas maneras de ver lo excesos, pero una muy evidente es el déficit por cuenta corriente, que es para echarse a temblar. En otras palabras, que hemos vivido la vida loca y ahora hay que pagar la factura. Y la factura no se va solita, hay que pagarla si o si.

Lo malo es que casi toda esa financiación externa se ha ido a la inversión residencial y al consumo privado, que suman al PIB a corto plazo, pero no son elementos productivo per se. O sea, que las urbanizaciones en la costa no son fábricas de microchips precisamente, no generan nuevos productos, ni se hacen más eficientes, ni permiten crecer más en el futuro, ni nada de nada. Basar el crecimiento en la inversión residencial y el consumo privado es una mierda de patrón de crecimiento. La semilla del desastre. Y seguir fomentándolo es pegarse tiros en los pies, porque no es más que aplazar un poquito el pago de la factura, que luego será todavía más grande. En mi opinión, sujetar artificialmente al sector inmobiliario es el equivalente de pedir un préstamo a uno de esos prestamistas, cofidís o como se llamen: duermes tranquilo un día mientras te excavan una tumba todavía más honda. Pues eso, lo primero reconocer una cosa: estamos jodidos. Ni seis meses, ni un año ni gaitas. Este reconocimiento significa, básicamente, que nos quedan varios años por delante de un crecimiento raquítico, un aumento del paro y una bajada del bienestar general. Hay que apretarse el cinturón. Así son las cosas, en mi opinión, claro. Si alguien cree que podemos seguir de fiesta y la factura aumenta para siempre sin consecuencias, que despierte.

Punto 2: ¿y qué se puede hacer?

Repuesta rápida: la productividad. Tenemos que producir más y mejor para pagar los platos rotos y seguir creciendo en el futuro. Eso significa aumentar la productividad del trabajo, no del capital (ya tenemos suficiente apalancamiento). ¿Y esto como se hace? Pues a corto plazo, muy malamente: bajando los salarios reales, a la alemana. Y no queda otra, estamos jodidos: salarios más bajos. A largo plazo, intentando mejorar nuestras ventajas competitivas e inventarnos unas nuevas ¿y esto es abstracto? Pues no, no solo no lo es, sino que es posible: Irlanda es un buen, muy buen ejemplo. ¿Y a corto plazo podemos hacer algo más? Pues sí, poner tiritas, pero centrarse en esto es equivocar el tiro, en mi opinión. ¿Y qué harán los políticos?... ¿una apuesta? … vamos a oír hablar de tiritas durante mucho tiempo, que si políticas de fomento de alquiler, que si rebajas de impuestos (mentira) para estimular no se que, que si ayudas directas al que patalee mucho, ... en fin, bobadas mientras la economía va cayendo y el paro aumentando, lo cual no es una bobada, sino algo muy serio. ¿Y que medidas concretas nos pueden ayudar?

Entiendo que la situación es desagradable, pero es así. Ante ella, se pueden tener dos actitudes:
1) esperar que se arregle sola, o que la arregle un comentarista de la radio, o de la tele, o tu alcalde, o el psoe, o el pp, o Ratzinger o el Profeta. Tienes donde elegir. Además necesitas un chivo expiatorio para echar la culpa de todos tus males, también puedes elegir de esa lista, además podrías incluir a los emigrantes, a trichet, a bush, al petroleo, al trigo, a los ricos o a los pobres y a otros muchos otros. Hay combinaciones para todos los gustos. Ahora ni la esperanza ni la ira arreglan los problemas. Ni que decir tiene que esta actitud es la más habitual, entre otras cosas porque se ganan muchos votos con mensajes de este tipo.
2) usar el coco, que para eso está. Abrir los ojos a que no hay recetas mágicas, ni genialidades ni nada que se le parezca. No hay más cera que la que arde. Si no vendes no creces, y si no eres competitivo no vendes. España todos estos años no ha aumentado la competitividad, sino que la ha disminuido, eso sí tenemos muchos ladrillos, cojonudo. O sea, que estamos jodidos. Así que si no vendemos, la riqueza del país va a caer. Lo siento mucho. Y la productividad no aumenta a corto plazo por arte de magia. España no invierte en tecnología, porque parece que somos más listos que nadie y nos pasamos el día discutiendo por gilipolleces de estatutos y similares. Y como no tenemos tecnología para hacernos más eficientes, tendremos que ser más baratos. Y si no lo somos, no venderemos un colín y el país será más pobre. Así que, si los salarios no bajan, todos seremos más pobres y tendremos más paro. Así de triste. Probablemente, lo que ocurra es un poco de las dos cosas: menores salarios y más paro.

Ahora, tampoco esto es un país de idiotas, o sea que saldremos de esta. Pero desde luego, no con genialidades.

viernes, 30 de mayo de 2008

Por esos mundos de Nadie

Hacía por lo menos quince años que no me acercaba a la costa norte de Barcelona, mejor conocida como el Maresme por las antiguas marismas que envenenaban la región con la malaria. Si ya la barbarie de los años ochenta y noventa dejaba poco espacio para la esperanza, lo sucedido en el último decenio es irreparable. Un gigantesco hormiguero de casitas adosadas en un desorden pueril, con un urbanismo caótico y la evidente ausencia de cualquier regulación humana. El aspecto que cada país, su rostro visible, refleja el alma de su clase dirigente.

La excursión no había podido comenzar mejor. En la salida de la autopista nos cobraron un peaje tan irreal que preguntamos si no era una broma. La encargada asintió con gesto resignado. Un euro con once céntimos. ¡Once céntimos! Será que cada día obsequian a los empleados con sacos llenos de moneditas. Las colas eran preciosas. Un céntimo, sin embargo, es un céntimo y La Caixa, entidad que explota las autopistas catalanas, necesita ese céntimo del cual depende la buena digestión de los consejeros.

Luego fue imposible llegar a la feria de Canet. Los habituales sabrán cuál de las múltiples bocacalles lleva a la ciudad, porque no hay una sola indicación que no conduzca al parking de un hotel o de nuevo al lugar del que venías. Si te fías de la señalización, Canet no existe. De modo que nos fuimos a Sant Viçens de Montalt, donde teníamos la cita. No fue fácil, pero al fin alcanzamos una casa en lo alto de lo alto, desde dónde se divisaba el relumbre del mar, manchas sueltas de pinar... y la inmensa favela para ricos en la que se ha convertido lo que en otro tiempo fuera uno de los lugares más civilizados de España. Hay que leer a Pla, que escribe sobre su tierra con la inteligencia y no sólo con las vísceras, para percatarse de lo que han arrasado los amos de este paraíso.

La devastación salvaje del territorio en los últimos diez años, invita a la huída. Nos vemos obligados a vivir como termitas entre muros de cartón, en espacios usurarios y ciudades estúpidas. El país no da más de sí. De modo que tratamos de escapar como peces asfixiados en el pantano, aunque sólo sea para boquear un poco y ver que el firmamento aún existe. Sin embargo, allí donde vas te encuentras el nihilismo del poder público, la barbarie del dinero y la estafa colosal de una simbología de la patria que sólo engaña a quienes no tienen más remedio que tragar.

Viejos y gloriosos tatarabuelos

Se mantiene en Hiroshima una ruina a modo de monumento, memoria de la explosión que en agosto de 1945 mató a trescientas mil personas. En ese mismo lugar, el epicentro de la destrucción, se alza también un árbol robusto y frondoso que en otoño se convierte en una nube de oro. Si uno presta atención pronto se percatará de que hay algo inexplicable en la presencia de ese árbol. Y habrá acertado. En la primavera de 1946 los ciudadanos de Hiroshima observaron con estupor que de un tronco arrasado estaba brotando un frágil tallo verde. Ahora ese tallo ya es sexagenario: hablamos de un Ginkgo Biloba, el árbol más enigmático que existe, el único ser vivo que ha resistido el beso de una bomba atómica.

Todo en este superviviente (que puede llegar a vivir milenios) es pasmoso. Para los botánicos es un fósil viviente cuyo linaje cuenta con un pasado de doscientos cincuenta millones de años. Para los genetistas es una extravagancia, una planta con dos sexos que da flor y luego pone un huevo (debería explicarlo mejor, ya lo sé, pero no hay espacio). Para los urbanistas es un milagro porque resiste las más venenosas atmósferas, razón por la cual es frecuente en Manhattan (por ejemplo, en el Seagram). Para los farmacéuticos es una mina: cientos de productos, muchos de ellos contra el envejecimiento, se fabrican a partir de las hojas de Ginkgo y hay en Francia plantaciones industriales de pequeños Ginkgos para uso medicinal.

Los viejos árboles son las últimas obras maestras que nos quedan a los ciudadanos sepultados por el cemento y torturados por el ruido. En Barcelona hay una docena de Ginkgos fáciles de localizar gracias a múltiples devotos con blog.

Escribir

La inspiración no es el secreto de un escritor, dijo Pamuk, sino el afán de querer expresar lo que sabemos de nosotros pero no sabemos todavía sin la turbulencia de escribirlo.

La turbulencia, la fiesta o la simple distracción. La escritura -como otro ejercicio cualquiera en que la mente se implique sentimentalmente- conduce a través de sus llanos y pendientes a una conciencia de sí que nunca se habría producido sin esos contactos asociados al imprevisto paisaje.

Como en la pareja del amor en que, por relación feliz o infeliz, nos hacemos cargo de quienes somos a través del contraste, el rencor o el perdón, con la escritura -otra alta forma de intimidad- accedemos a imágenes de nosotros mismo que nunca antes habían sido reveladas. En el amor, como en la escritura, sin proponérnoslo, nos hacemos fotos continuas, de perfil, de frente, de cuerpo entero, en la turbulencia de conocer y reconocer lo dicho y lo no dicho.

Contra la perfección

Mi amigo psiquiatra, un formidable hombre culto, me hace ver repetidamente que el mundo es así como es y los seres humanos tan irremediablemente imperfectos como nos parecen.

El diagnóstico, contra lo que parece, dista de ser una consigna conservadora o una orden de mansedumbre universal. Se trata más bien de una luz tranquila que hace ver las taras y como componentes inseparables de la vida y sus complejas relaciones. De este modo, la figura de la desdicha o la insatisfacción frecuente se recibe no tanto como una insoportable deformidad sino como la genuina imagen de lo más real. La realidad no se tersa o mejora a nuestro antojo ni tiende a complacer las surtidas variantes de nuestros deseos. Es lo que es. Es tal como una orografía independiente de nuestra voluntad y constantemente apartada de los proyectos que imaginamos. Es absolutamente lo que es. Los rasgos de su fisonomía que nos desagradan sólo provocan aún más dolor cuando pretendemos que sean de otro modo. Las cosas son como son, las personas con quienes no coincidimos resultan ser tan irreductibles como nuestra propia diferencia y, en consecuencia, lejos de pugnar por cambiarlas ganaríamos más asumiendo sus caracteres y recorrerlos desde su negación.

La tranquilidad que se desprende de esta actitud positiva se corresponde con la serenidad que procura saberse imperfecto para siempre. La perfección es un estorbo y su persecución una tabarra. Lo es tanto la perfección en sentido absoluto como la perfección relativa que asociamos a la semejanza de alguien con nuestro yo, de cuya similitud esperamos, ilusoriamente, un plus de deleites. Ni la tensión hacia el ser perfecto ni la busca de la máxima unidad personal traen nada bueno. Más bien son la fuente segura de infelicidad puesto que la infelicidad se potencia con la impotencia de un anhelo y nada será menos asequible en este mundo que hacer de los sujetos y las cosas el ser deseable que no son.

La salud del artista

La mística del dolor que acompañó desde el romanticismo la concepción del artista ha ocultado el importante valor de su medicina. La medicina de pintar, componer o escribir como grandes terapias del sufrimiento y holgadas puertas de gozo.

Contrariamente a la idea de que el artista pare o crea con dolor y con el dolor se queda para proseguir su misión, discurre la ecuación de que el dolor se palia escribiendo, pintando, cantando y con la mejoría se logra vivir mejor.

Observado el trabajo del artista dentro del sistema de producción general, no se hallará profesional mejor provisto para hacer frente a las adversidades, las neurosis o los embates de lo real. Mientras la mayoría de los autónomos combaten los problemas que presenta su actividad unívocamente, el artista realiza dos ejercicios a la vez: de un lado se afana en el quehacer profesional y, de otro, viene a afanarse meticulosamente en sí mismo.

Emplear como materia prima el interior personal en lugar de los peces del mar o los frutos del campo, como hace el artista conlleva un privilegio incalculable. Podrá decirse que de investigar o revolver en el interior brotan olores pestilentes y problemas extraños pero, al cabo, se trata de examinarse, analizarse y sopesarse, a la manera de un chequeo médico, continuo y detallado, que los demás no disfrutan.

La otra idea complementaria de que la felicidad es más fácil si no se piensa en sí ni se investiga demasiado, queda contrapesada con la cosecha de experiencias y conocimientos que el desafío creador lleva consigo.

Todos los seres humanos, como anhelaban las vanguardias, podrían considerarse como artistas. Artistas del mueble, de la navegación, de las finanzas, del marketing, pero nadie se contempla con la intensidad del artista convencional siempre exigido por las demandas peculiares de la obra de arte. Dependiente de la inspiración o el azar, azorado por la característica imprevisibilidad del resultado, el artista entra temerariamente en sí rebuscando artículos susceptibles de ser obras pero, a la vez, se libera de sí en cuanto extrae la mercancía, la reelabora y la convierte en arte.

Mediante este proceso el artista va realizando una exhaustiva depuración del yo y una procelosa extirpación de estos o aquellos dolores que ya no serán dolores sin más sino, acaso, doradas oportunidades para atender el estado de la salud, destilar belleza y, al fin, casi inesperadamente, aumentar la calidad de su vida.

jueves, 29 de mayo de 2008

Las perversiones del lenguaje

Hoy: perversiones inmobiliarias

De mi época de buscapisos, hasta aprendí idiomas, allá van unas definiciones:

Piso muy pequeño o minipiso: es un piso “acogedor”.
Piso que se cae abajo de viejo: es un piso “rústico”.
Piso hecho polvo y vacío: es un piso con “posibilidades”.
Piso de un dormitorio+cocina+baño chico: es un piso “ideal parejas”.
Piso, quinto sin ascensor: es un piso “muy luminoso”.
Piso en el quinto pino: es un piso a “5 min. del centro”.
Piso interior: es un piso “muy tranquilo”.

Garaje reconvertido en piso es “diáfano”
Mini piso hortera con lámpara art-decó, es un piso “de diseño”
“Ni-Dios-sabe-en-qué-pensaba-este-tio-cuando-reformó-el-piso” es un piso “de capricho”

piso en el monte = piso con vistas
cuarto sin ascensor = altura comoda
para entrar a vivir = piso estilo “cuentame”
para reformar pero se puede vivir= piso para meter la excavadora

jueves, 22 de mayo de 2008

pruebas html

Bienvenidos a mi página






Yuri al 5% !!!


Como siga lloviendo durante las ferias me voy a cagar en su puta madre!!.

Javier Marías entrevistado por Gemma Nierga

Entrevista a Javier Marías.

http://www.cadenaser.com/actualidad/audios/ventana-gemma-nierga-entrevista-escritor/seresc/20080513csrcsr_23/Aes/

Y llegó el día

Para el euribor llegó el día en que el techo del 5% se rompió. Para mucha gente en España esto implicará aumentos en sus hipotecas; toda la gente que firmó a interés variable, y que quizás no pensó que esto podía pasar, lo va a pasar un poquito peor que antes.

Ahora es tarde para enmendar decisiones pasadas -vender hoy no es una opción, el mercado está parado - y no hay otra salida más que ir aguantando y desear que a partir de ahora la cosa se calme y comience una senda a la baja.

Pero no parece que esta sea la situación ni lo que se espera, al menos hasta pasado el verano. Los acontecimientos se precipitan a una velocidad inaudita y todo apunta a sucesivos incrementos. El techo del 5 se rompió, no sin resistencia, y lo que queda por descubrir es dónde estará el próximo techo.

El impacto mediático será impresionante; ya veo las portadas: "El euribor en su nivel diario más alto desde 2000" o algo así. La sensación será de "llueve sobre mojado" y agregará otro elemento para engordar la crisis. Es que se suma todo: aumentos en los alimentos, aumentos en los combustibles, aumentos en servicios básicos (pronto la luz subirá), cierres de empresas, aumento espectacular de las cifras de paro, panorama internacional claramente incierto, bolsas en descenso, inestabilidades varias. Lo del petróleo es para alucinar: 135 dólares el barril y subiendo.

Vamos a ver qué pasa en este país con tantos frentes abiertos en el plano económico. Vamos a ver cómo se sobrevive no sólo sin crédito abundante, sino teniendo que devolver las cantidades astronómicas que nos trajimos del futuro.

¿Qué pasa cuando la música se apaga?
¿Qué pasa cuando el mercado inmobiliario ya no se beneficia de los bajos tipos de interés?
¿Qué pasa cuando la gente no puede endeudarse más para seguir comprando casas?
¿Qué pasa cuando las casas dejan de venderse?
¿Qué pasa cuando la gente deja de pagar sus deudas?
Tomen asiento; el juego tan solo acaba de empezar

viernes, 9 de mayo de 2008

Los pisos no han subido!!

Interesante visión del asunto

Los pisos no han subido!!!

Ya estoy cansado de escuchar que si los pisos han subido desorbitadamente, que si hay burbuja…todo eso es falso y “fácilmente” demostrable, gracias a la sabiduría de mi suegra, a saber:

Antes de la entrada del euro mi suegra me dijo “esto es lo peor que va a pasar, las cosas que valen 100 ptas valdrán un euro”. O lo que es lo mismo 1 cent = 1 pta.

Ciertamente a día de hoy eso lo ha asumido más de uno y para el que no lo crea, vea, vea:

El otro día fuí a hacer una fotocopia en la Uni y me querían soplar 5 centimos, buscando di con un autoservicio a 2,5 cent. por copia…uhmm hace años, con la peseta me costaba 5 ptas en la papelería de mi casa, 2 ptas en el copycentro… curioso.

Ir al cine me costaba unas 550 pelas, hoy ir al cine unos 5,50 euros…Un Menu en la Uni me costaba 400 ptas, ayer comí por 4,20 euros…

Y la cosa sigue…

Un cubata en la terracita 550 ptas, hoy 5,50 eur.

Los coches, por ejemplo, mi megane me costó 2.100.000 de las de antes, ahora mismo un megane te cuesta unos 21.000 euros (1.9 dci)

Y la gasofa que se le pone…antes 120 pesetas el litro..ahora 1,20 euros…

Dios, ¡¡¡lo que decía mi suegra!!!

El movil…antes unas 4.000 pesetas y ahora alrededor de 40 euros

El Pan…antes 70 pesetas, ahora 75 centimos…

El cafecito 80 ptas ahora 80 cent

Y ahora lo que más nos gusta: Una casa….antes en donde vivo, por unos 24 millones te comprabas una casita mas o menos bien, de unos 70 metros cuadrados…ahora con el euro vale… atención: 240.000 euros…

¡Increible pero verdad!

Ergo…parece que no han subido los precios, sólo ha pasado lo que muchos decían 1 pta = 1 cent o lo que es lo mismo veinte duros un euro.

Pero…¿entonces de donde vienen los problemas?…fácil, algo que también me dijo mi suegra “todo subirá menos los sueldos” y lo que es lo mismo, el que ganaba 150.000 pelas no gana hoy 1.500, sino unos pobres 900 eurillos (y con suerte le suben a 1.000)

Esa es la clave. ¿hay o hubo burbuja inmobiliaria? ¿o es sólo un nombre para ocultar la paridad pta/euro?

La culpa se reparte por igual entre inmobiliarias, casas de coches, la boutique del pan…vamos en los empresarios que a la hora de aplicar el euro en la venta fueron listos y en los trabajadores que a la hora de revindicar fueron tontos….

Es fácil decir que los bancos, esos entes intocables, son malos y no los gobiernos (de cualquier indole) que no hicieron sus deberes y solo pensaron en el bolsillo de unos pocos.

Ahí es poco…..

(Vaya mañana que llevo )

viernes, 2 de mayo de 2008

Test Machuno

Test para saber si te gustan los hombres siendo un hombre .

1) Estar más de 30 minutos en Internet sin mirar tías en bolas. Y no valen disculpas como "estoy buscando información para un trabajo" o "estoy consultando el extracto de la caja". ¿Para que coño tienes acceso a internet si no es para ver mujeres que no podrias ver de otra forma?

2) Pedir medias raciones o medios platos. Se les llama raciones y platos porque ya están calculados. Es decir: un hombre come una ración de patatas bravas o un plato de cocido. Quien come media ración es medio hombre. Peor andan aquellos que piden platos terminados en "ito" o "ita". Por ejemplo: "Camarero, tráigame un arrocito". ¡....Maricón!

3) Consolar a las ex-novias de los amigos. La única excusa para que un hombre haga eso es que despúes se la pueda cepillar, o bien conseguir así que ella le explique algo que él pueda echar en cara a su amigo (preferentemente alguna situación embarazosa o algún vicio insospechado que él tiene). De lo contrario, que se vaya a llorar al hombro de su madre.

4) Llegar a los 30 años sin barriga. Si a esa edad te preocupas del físico, estás listo. Como todo el mundo sabe, la mujer prefiere al hombre rico antes que al hombre atractivo. Deja de preocuparte por tu barriga y mira más por tu bolsillo, porque esas adorables teenagers le dan más importancia al BMW y a tu tarjeta de crédito que a los músculos de tu abdomen.

5) Chupar un polo. El verbo "chupar" no debe formar parte del vocabulario de un hombre; un hombre de verdad se come los helados a bocados, y no a chupadas. Lo único que se le permite chupar a un hombre son tetitas y chochetes... lo demás es pura desviación.

6) Tener como animal de compañía un gato. El gato, en sí, no pasa de ser un perro amariconado. Eso de lamerse todo el puto día es muy sospechoso. Además el gato hace "pipí" y "popó", y luego lo esconde debajo de la tierra (es como lo de bajar la tapa del váter). El animal de compañía del hombre es el perro: arrambla con todo, mea y caga en cualquier parte y bebe agua del retrete. ¡Tener un gato en casa es cosa de bujarras!

7) Salir a bailar. ¿Qué mierda es ésa? El hombre sale para beber, para hacer el burro, para ligar con guarras... el hombre que sale "a bailar" no es hombre. Como mucho, uno puede dar unos pasos en la pista de baile, con la clara intención de aproximarse a la titi que le llama la atención. El hombre que sale a bailar es abyecto y vicioso.

8) Beber cosas con nombres exóticos. "Sex on the beach", "dry Martini", "bloody Mary"... todo mariconadas. El hombre no tiene caprichitos; bebe lo que todo el mundo conoce: vodka, whisky, tequila, cerveza... mucha cerveza. Los detalles en el vaso del hombre son limón, hielo o palito, según la bebida. La pajita y la sombrilla dan que pensar. Son cosa de moñas.

9) Fijarse en cómo visten los demás. ¿Tú eres de esos que se dan cuenta de que tu amigo lleva la misma camisa que ayer? ¡Maricón! ¿Cuál es la diferencia entre salir a tomar unas cervezas con una camiseta de propaganda y salir con un polo Lacoste? ¡Ninguna! Si tu amigo va haciendo el ridículo, peor para él y mejor para ti (más titis te tocan). Si te fijas en si la ropa que llevan tus colegas combina, seguro que eres de esos a los que les gusta dormir con un cacho de carne metido detrás.

10) Pedir caipiriña con sacarina. ¿Tú pides caipiriña con sacarina? ¿en serio? ¿estás de régimen o qué cojones te pasa? ¿bebes o no bebes? La caipiriña es lo siguiente: limón, hielo, AZÚCAR y vodka. Si quieres pedir una cosa distinta, tienes que decir: "hoy voy a pedir una bebida de marica; dame un vaso con limón, vodka, hielo y sacarina".

miércoles, 16 de enero de 2008

El cuchillo que cae o el patrimonio negativo


Muchos pensamos que la vivienda va a bajar espectacularmente de precio, algunos opinan que habrá una caída rápida y otros que la bajada será muy gradual.

Bastantes personas han contado sus intenciones de comprar en el momento que les sea accesible, esto es, cuando baje un X% y puedan asumirlo, un 20%, un 30%, dependiendo cada uno de su situación.

Un refrán americano, refiriéndose a la bolsa dice 'nunca cojas un cuchillo que cae', es decir, nunca compres cuando algo baja vertiginosamente.

Voy a explicar por qué no debéis NUNCA comprar un piso en una situación bajista. Al loro porque esta explicación (no mía, por supuesto) deberíamos extenderla desde este foro para que la gente sepa lo que les puede pasar.

Imaginaos: la vivienda ha bajado un 20%. Yo ya puedo comprar. Voy al banco y firmo. Por facilitar las cuentas, el banco me da 40 millones, el 100% (técnicamente no será así, será el 80%, hagámoslo para facilitar la transmisión de la idea). Un par de avalistas y para dentro.

Me da igual que la vivienda siga bajando. Compro para vivir y puedo pagarlo, qué más da.

Pasan 2 años. Me voy a cambiar de coche, que el mío está viejo y lo necesito para trabajar. Voy al banco y pido un crédito. Cómo no me lo van a conceder, si es poco dinero (en comparación con la hipoteca) y he sido buen pagador.

Hablo con el interventor, y ....ME LO DENIEGAN. Es más, me avisan de que me van A QUITAR LAS TARJETAS DE CRÉDITO Y RESTRINGIRME LA TARJETA DE DÉBITO AL MÍNIMO.

¿Pero CÓMO PUEDE SER, si soy buen pagador????? Pues porque he pasado a tener INMOVILIZADO NEGATIVO. Si mi piso se tasara en ese momento valdría un 15% menos que cuando lo compré, pues los pisos han seguido bajando.

Eso quiere decir que para el banco, es como si ya tuviera un crédito personal de 6 millones, que es lo que no cubre la hipoteca. Y encima (todo el mundo lo sabrá) lo más problable es que el año que viene deba más. Es decir, he pasado a ser un sujeto financieramente 'peligroso'.

Debo la hipoteca de mi piso +6 millones, y ahora encima quiero cambiar de coche, cuando todos los indicadores dicen que el año que viene aún deberé más....

OJO. Si el año que viene vuelve a bajar un 10% la vivienda, a lo mejor no sólo me deniegan el crédito a mí. Igual van a por mis avalistas. Igual dentro de 3 años, tanto yo como mis avalistas no tenemos la confianza del banco ni para hacer la compra en el Carrefour con tarjeta.

MÁS COSAS. En muchos contratos hipotecarios se establece que si en algún momento el bien hipotecado (piso) es tasado por un valor inferior al del principal que se debe, el banco puede resolver el contrato PIDIENDO LA DEVOLUCIÓN ÍNTEGRA DE LO SOLICITADO.

Esto es una solución madmaxista, pero que sepamos que es posible. Es decir, pido 40 millones, y dos años después debo 39 pero el piso vale 32. En ese momento el banco puede EXIGIRNOS que devolvamos 32 millones.

¿Por qué y para qué? Pues es más o menos sencillo; si el banco prevé una hecatombe (un desplome del 50% del valor en poco tiempo), con esta cláusula se asegura que seas tú quien ahora venda el piso por el precio actual de mercado (quedándote con un pequeño pufo que cubrís tú y los avalistas), que esperar 5 años y tener que embargarte cuando el valor del piso en el mercado sea la mitad y a lo mejor uno de los dos esté en el paro.

La deuda la seguiréis teniendo, pero ellos perderán liquidez y seguridad de pago.

Ojo que vemos la paja en el ojo ajeno, pero la gente que compre antes de que toquen fondo esto les puede pasar tranquilamnte.

Como situación irreal, he puesto que el banco te concede el 100% para que se pueda ver más fácil. De hecho el que el banco conceda sólo el 80% de la tasación es precisamente por esto, para asegurarse de que tu inmovilizado sea positivo y tu economía saneada, pero aunque fuera así en un entorno bajista ese 20% se puede recortar bastante facilmente.

Pensad que en estos momentos las tasaciones tiran hacia lo alto, y es posible que hasta que esto haya crujido bastante se mantenga así.

Pero llegará el momento, cuando estén las bajadas oficilizadas que los propios bancos presionarán para que se cambien las tornas, pues no querrán correr ningún riesgo; en vez de tirar la tasación por lo alto por si acaso (para poder prestar el dinero), tirar la tasación hacia abajo, para no correr ningún riesgo.

Es decir, que simplemente con la diferencia de tasación en el momento de la compra y la que se produzca unos años después se pueden comer un buen porcentaje de ese 20% de seguridad.

Y si ya pensamos en los pepitos que pidieron el 120% y que encima compraron en el momento más álgido...uf.

Pensad, el piso vale 50. Tasado por 65 por presión a la tasadora para poder dar todo más gastos.

Ese piso pierde un 30% de valor. Ahora en el mercado vale 35 millones. Tú debes 61 (han pasado unos años y has amortizado algo).

ES DECIR, ENTRE PEPITO Y SUS AVALISTAS TIENEN 25 MILLONES SIN RESPALDAR.

Son auténticos cadáveres financieros. No les darán tarjeta o crédito hasta que esa situación se compense, y pueden pasar.....¿15 años????

Pues eso, por favor a todos los que estén esperando a que bajen los precios para comprar, por favor explicadles esto bien clarito. Hay trampa...

lunes, 7 de enero de 2008

Lo preocupante ya no es el precio de la vivienda

Mucha gente se pregunta:

"No logro explicarme, ¿qué está pasando?

La cantidad de dinero que un banco estaba dispuesto a prestar a la mayoría del público hace un par de años no es ni de cerca la que está dispuesta a prestar ahora.
Hasta hace poco (un par de años aproximadamente) a cualquier pareja joven le prestaban grandes cantidades de dinero para la adquisición de su vivienda sin más garantías que sus nóminas y la propia vivienda a adquirir."

La explicación es fácil. Se llama "burbuja crediticia" y fue una estrategia diseñada básicamente por la reserva federal de Estados Unidos y el BCE para paliar las pérdidas financieras producidas por el reventón de la burbuja de las punto.com y el riesgo de recesión que provocó el atentado del 11-S en 2001. Para salvar al sistema financiero, ambas entidades multiplicaron la liquidez bancaria y bajaron los tipos a niveles históricos. Al mismo tiempo, se diseñaron "innovaciones financieras" de alto riesgo: las CDO y la titulización hipotecaria, destinadas a apalancar los créditos mediante recompras sucesivas de los títulos de deuda, enmascarando de esta manera la insolvencia del sistema. Esto se llevó a niveles extremos.

Era evidente que tal inundación de liquidez e "innovación financiera" iba a provocar otra burbuja, ahora sobre los activos tangibles de refugio clásico: el mercado inmobiliario. Inmediata y previsiblemente, se desató la escalada. Con tipos en mínimos históricos y abundancia de liquidez, los bancos se dedicaron alegremente a regalar créditos hipotecarios -que a eso se dedican, vamos- a gente que en condiciones normales jamás hubiera sido financiada por montos escandalosos como los que hemos visto. Como los bancos minimizaban su riesgo de impago debido a la titulización hipotecaria (y, en el caso español, mediante avales solidarios), poco les importó crear un desaforado mercado subprime, que en condiciones normales hubiera sido considerado insolvente.

Toda burbuja provoca un antimercado (paradoja mediante la cual oferta y demanda se potencian en lugar de tender a equilibrarse) : una distorsión explosiva de la demanda, atraída por la posibilidad de especulación. De esta manera, entre 2001-2006, la demanda de compra de vivienda es España se duplicó, lo que hizo creer a muchos genios inmobiliarios que, de allí en más y para siempre, lo más natural iba a ser que cada español tuviera dos o tres viviendas en propiedad y compradas a precios estratosféricos.

La locura tuvo éxito inicial debido a que esto coincidió en España con que se incorporaba al mercado la generación del baby boom y un número creciente de inmigrantes, lo que hizo que la producción de vivienda triplicara la demanda natural; y como parte del elevado sobrestock que se iba acumulando quedaba enmascarado por la cantidad de inversión especulativa en el mercado, hubo quienes llegaron a creer que el mercado iba a seguir absorbiendo indefinidamente medio millón de viviendas anuales o más.

Pero, de repente.... nos enteramos de casos como éste:

"En los últimos meses, a parejas jóvenes con trabajos cercanas a mí, le han supeditado la concesión de un préstamo a la presentación de avales (en la mayoría de los casos mas de uno)."

Las burbujas se retroalimentan a sí mismas de forma desaforada: la producción, la demanda y los precios se multiplican al mismo tiempo, hasta alcanzar cotas fuera de toda lógica. Sin embargo, como bien explicó H.Minsky, todo cohete necesita quemar combustible, y el único combustible que queman las burbujas se llama "crédito barato". Bastará entonces con que surja alguna incidencia que restrinja el crédito para que el colapso no tarde en llegar. Y cuando el cohete ha llegado demasiado alto, no "aterriza suavemente". Se estrella de mala manera.

Pues, estimado ciudadano perplejo, el combustible se ha agotado. Como la fiesta estaba tan chula, nadie quiso ver que estábamos quemando más combustible del que había, y comenzamos a traerlo del futuro. Ahora hay que devolver el combustible que íbamos a usar en los treinta años siguientes, pero que lo quemamos tirando cohetes en cinco.

Y sin ordalía crediticia, el valor de la vivienda es... pues el que se pueda pagar con lo que tengamos hoy, si ha quedado algo.

Y como la especulación ya ha abandonado las playas inmobiliarias, de repente nos hemos dado cuenta de que la demanda de medio millón de viviendas no era real, y nos han quedado dos millones de pisitos sin vender que no encontrarán dueño por largo tiempo.

Y como gran parte del empleo y la producción eran camareros de la misma fiesta, pronto veremos lo que significa quedarse sin fiesta, y sin saber qué hacer con dos millones de camareros en el paro.

Y como hemos gastado en cohetes el dinero que debería haber sido destinado a la producción, investigación, desarrollo y tecnología... pues aquí nos encontramos a la espera de ser conquistados por quienes hayan usado el dinero en lo que se debía.

Nuestro ciudadano resume:

"Muchos de nosotros, aún queriendo locamente comprarnos nuestra vivienda, no vamos a poder (de momento). No quiero ser agorero, pero mi sensación es que este país, al igual que otros donde la maldita burbuja inmobiliaria ha hecho el destrozo de aquí, va a pagarlo muy caro."

Así es. Por lo de la vivienda, estimado ciudadano, no deberías preocuparte: si sobrevives los próximos tres años y logras ahorrar un poco, comprarás tu vivienda a un precio ajustado a una economía sana: es decir, un 40% de lo que pagarías hoy.

viernes, 4 de enero de 2008

Saber para apreciar

Sin saber lo bastante de algo es difícil apreciar. Apreciar en su doble acepción de percibir y de valorar. Y de ahí que nuestra posesión de cultura y conocimientos constituya una dotación de sentidos suplementarios tanto para captar novedades como para su disfrute. Es decir, para apreciar el relieve de las cosas y para dis-frutar con la variedad de las dis-tinciones. Más saber conduce a potenciar otro saber y entre sí los saberes se permean entre sí para afinar la habilidad de nuestros sensores.

Aquello que nos es indiferente tiende a sernos simultáneamente inapreciable o poco apreciable de acuerdo a la colección de registros que poseemos.

Sensores multívocos, complejos y enriquecidos brindan la ocasión para nuevas captaciones de diferencias y la oportunidad para introducirlas en nuestro acervo de sensibilidad.

Estrenar

Estrenar mola. Todo aquello que se encuentra en el comienzo de su ciclo vital contiene en sí mismo, en su propia esencia, la energía de lo que está por venir. A la potencia de lo nuevo son inherentes toda una serie de cualidades que irrigan e irradian vida. Una estancia, una amistad, un trabajo o amor nuevo, emanan un elixir mágico cuyo porvenir congrega, al menos potencialmente, toda suerte de fortunas, rimas y sueños.

Y probablemente pocas ocasiones como la llegada del año nuevo, son capaces de reunir tantos y tan buenos deseos a lo largo y ancho del globo en poco más de 24 horas. Como si de un calambrazo gigante y planetario sacudiera el globo, nadie escatima a la hora de llenarse la boca no sólo de uvas, sino con buenas aspiraciones para el año que empieza. Tan sólo se acaba el año, pero por la magnitud de la puesta en escena y el despliegue de medios, parece que se fuera a acabar el mundo.

Tras el estreno de la resaca, y tras la resaca, todo un universo de nuevos y buenos propósitos para el año de estreno. Podría decirse que, por unas horas, el ser se hace pequeño y se ve incapaz de alcanzar sus deseos si no los manifiesta o concreta de algún modo. Así mucha gente recita en alto y con testigos, e incluso escribe o apunta con letras bien grandes, la listas de las cosas que desea llevar a cabo durante el año que empieza. Un nutrido menú de aspiraciones que suele recrear las diversas variantes del clásico 'salud, dinero y amor'; con algunas sofisticaciones propias de la deconstrucción que caracteriza al siglo XXI. Y claro, como la capacidad del ser a la hora de pedir es infinita, no pasa mucho tiempo antes de que tropecemos de bruces con un galimatías vital que, poco tiene de realidad sino más bien al contrario: parece una vida diseñada en Second Life con toda clase de atávicos retos, que pregonan escasas probabilidades de materializarse.

En primer lugar un clásico: el físico. Esclavizados por las tendencias que imponen los dictados de la imagen, el sufrido individuo acude el 7 de enero al gimnasio de guardia, a ver si hay manera de arreglar los dispendios de las fiestas. En segundo lugar, el dinero. Efectivamente, son legión los que arrancan dispuestos a mejorar su posición laboral -indirectamente, la económica- a base de mejorar su aprendizaje: idiomas, contabilidad, ofimática, diseño de páginas web, etc. Todo tipo de cursos de especialización íntimamente ligados con esa obsesión que entroniza el sistema por ascender, promocionar, medrar, afanarse, conquistar...

Para terminar el podio de las quimeras, el tercer lugar lo ocupa esa inquietante moda que ha convertido en una nueva obligación para el ser, como es el querer estar bien en cualquier momento, lugar o circunstancia. En principio y como propósito, no parece un mal deseo; el problema es pretender que todo cambie sin esfuerzo alguno por nuestra parte, es más, existe el convencimiento generalizado de que el mero hecho de apuntarse a un curso de pilates, yoga, meditación o reiki, por sí sólo bastará para alcanzar tan deseado Nirvana. Y nada más lejos de la realidad porque, nos guste o no, las inercias que trazamos -o que la propia vida deposita en la mochila de nuestra existencia- tienden a enquistarse y no desaparecen hasta que el portador -y propietario- realiza algún gesto eficaz para cambiar; lo cuál siempre lleva asociado algún tipo de esfuerzo consciente.

El resto, son cantos de sirena. Ajustar el reloj biológico con el inicio del año para, simplemente, hacer borrón y cuenta nueva, apenas tendrá sentido si, pese a toda esa interminable pila de nuevos deseos, nadie acciona el botón de "cambio de actitud". La gente está motivada para hacer análisis, pensar en cómo ha sido su año y en qué le gustaría cambiar; es un momento de esperanza, la cuestión es que esos objetivos se suelen desvanecer a la semana siguiente, porque hay mucho optimismo o no son realistas.

miércoles, 2 de enero de 2008

2007: El año en que se inició la crisis inmobiliaria

Desde una perspectiva histórica, el año 2007 probablemente será conocido como el ejercicio en el que se inició la primera crisis inmobiliaria del siglo XXI. Una larga crisis difícilmente comparable con la ligera recesión observada entre 1992 y 1997 y relativamente más parecida a la observada entre 1980 y 1985. La principal causa de la misma no hay que buscarla en la evolución del tipo de interés ni en el crecimiento de la economía española, sino en el elevado precio de la vivienda y en el exceso de oferta.

En la actualidad, el precio de los pisos no está en consonancia en la mayoría de las localidades ni con el poder adquisitivo ni con la capacidad de endeudamiento de su población. Una elevada especulación generada principalmente por la existencia en el reciente pasado de una gran demanda por motivo de inversión, basada en una revalorización supuestamente inacabable del activo vivienda y en unas impresionantes facilidades de financiación, ha llevado al precio de las residencias a un excesivo nivel. Así, en localidades como la ciudad de Barcelona, donde continúa existiendo una importante demanda latente, el elevado precio es el principal culpable de la gran caída de las ventas. Aunque algunos promotores e intermediarios consideran adecuado un precio de 10.000 euros por m2 (relativamente habitual en las viviendas nuevas de L'Eixample), éste queda absolutamente fuera del alcance de la mayoría de la población. Por tanto, aunque la oferta es escasa, la demanda aún lo es más. La solución para dinamizar las ventas es simple y sencilla: consiste en reducir el precio de la vivienda para adecuar la oferta a la capacidad de pago de la demanda.

El exceso de oferta de viviendas es prácticamente visible en cualquier municipio del país. Un impresionante número de grúas y una gran cantidad de carteles con la frase "en venta" así lo atestiguan. En materia de obra nueva, en numerosas localidades será necesario el transcurso de un período superior a cinco años, dado el ritmo de ventas observado en 2005, para absorber la totalidad de los pisos programados. Y siempre y cuando no se edifique una sola vivienda adicional. En un elevado número de municipios, cuya población es inferior a 25.000 habitantes, la desaparición de la demanda por motivo inversión ha hecho que prácticamente no queden demandantes. Debido a ello, el "promotor listo" debe actuar con rapidez y bajar antes que los demás el precio de las viviendas en oferta. Si lo hace con posterioridad al verano de 2008, puede ser demasiado tarde. Es posible que en determinadas poblaciones la demanda por motivo uso esté casi completamente satisfecha y sea prácticamente imposible vender las viviendas, sea casi cuál sea el precio ofrecido.